+598 99 327 351 [email protected]

Loguéate

Registrarme

Luego de crear una cuenta, podrás tener acceso a todos tus pagos realizados cuando quieras y otras informaciones
Nombre de Usuario*
Contraseña*
Confirma tu contraseña*
Nombre*
Apellido*
Email*
Teléfono*
País*
Al crear una cuenta estas de acuerdo con nuestras Políticas y condiciones

Ya eres miembro?

Loguéate
+598 99 327 351 [email protected]

Loguéate

Registrarme

Luego de crear una cuenta, podrás tener acceso a todos tus pagos realizados cuando quieras y otras informaciones
Nombre de Usuario*
Contraseña*
Confirma tu contraseña*
Nombre*
Apellido*
Email*
Teléfono*
País*
Al crear una cuenta estas de acuerdo con nuestras Políticas y condiciones

Ya eres miembro?

Loguéate

Experiencia Playa Blanca, un paraíso en el caribe

Playa Blanca está en una isla llamada Barú a la cuál se llega en una hora de lancha desde Cartagena.

Si algo me tenía emocionada de mi viaje a Colombia, era que iba a conocer por primera vez el Mar Caribe. La verdad es que iba con muchas expectativas, lo cual algunas veces puede jugarnos en contra y volver desilusionados.

Partiendo hacia Isla Barú

GOPR2289

Llegó el día y con mi mochila y el chaleco salvavidas ya puesto me subí y pensé, “que estas aguas me sorprendan”.

Ya de camino a la isla, iba completamente hipnotizada, desconectada de absolutamente todo y admirando esas aguas entre azules, verdes y turquesas, que van oscilando entre esos tonos todo el tiempo.

El Caribe tiene eso, la capacidad de captar la mirada y hacer que puedas pasar el trayecto entero mirando hacia lo profundo y pensando, “no puede ser mejor”, pero lo es.

Ya llegando a Isla Barú, se empiezan a ver los botes anclados cerca de la orilla, los paradores, hospedajes y bares. La mayoría de los lugares tienen techos de paja y construcciones rústicas de madera. Apenas se pone un pie ahí se entra en el ambiente caribeño. El clima, la música, la gente, la tranquilidad con la que ocurren las cosas, hace que cueste creer que eso pase a poca distancia del ajetreo cartagenero.

Primer baño en aguas turquezas

GOPR0576

No veía la hora de nadar en las aguas del Mar Caribe ¿serían como me habían contado? Apenas me instalé y dejé mis cosas en la habitación, no lo pensé dos veces y crucé los escasos metros que separaban el parador del mar y me di mi primer chapuzón, no era como me lo había imaginado, era aún mejor.

Un baño en esas cálidas aguas turquesas, hace que la ida a Playa Blanca ya valga la pena. Pero aún se puede hacer mucho más. Desde las primeras horas de la mañana hasta un poco antes del atardecer, por la playa circula bastante gente.

GOPR6432
Algunos viajeros que vienen por un día se bajan y se suben constantemente a los barcos que los aguardan en la orilla.

Cuando se empieza a retirar el sol en Playa Blanca

Luego del atardecer, la playa empieza a quedar cada vez más desierta y es ahí cuando comienza el verdadero encanto. La puesta del sol es alucinante y el anochecer lo es aún más.

GOPR6465

Ya no está tan alta la música de los paradores, algunos de ellos comienzan a cerrar y ahí se puede entrar en contacto real con el mar, su sonido y su inmensidad.

El ruido de las olas es como una música de fondo constante, con la que uno se duerme y se levanta cada día.

20160726_181839

Si bien Playa Blanca es hermosa siempre, el principal encanto lo tiene la noche. Ahí la conexión con la naturaleza es total, hay poca luz, más silencio y lo mejor de todo es que el agua sigue estando ideal para un baño nocturno. Nunca había nadado en el mar durante la noche y es una experiencia increíble. Es una mezcla de libertad, calma total, sentirse inmerso en esas aguas, ahora completamente oscuras, es alucinante.

Un par de días en Playa Blanca, hacen que uno se desconecte de tal forma, que parecen muchos más. La noción del tiempo por momentos se pierde y directamente eso deja de importar.

GOPR6471
Un mundo paralelo

Este lugar es ideal para aquellos que busquen relajarse, estar en contacto con la naturaleza. También se puede hacer actividades como snorkel, buceo, usar motos de agua e incluso recostarse y recibir unos masajes descontracturantes que es de lo que más suelen ofrecer los vendedores del lugar: masajes y trenzas.

La imagen que más recuerdo de este lugar, es la que contemplé desde el balcón de madera del lugar en el cual nos hospedamos, un parador rústico de madera con todas las comodidades necesarias para pasarla de la mejor manera. Allí luego de levantarme con el ruido de las olas como despertador, completamente relajada, salí, miré esas aguas y pensé ¡qué increíble que sos Colombia!

¿Te gustó conocer sobre Playa Blanca?
Este es uno de los destinos que visitamos en nuestro viaje en grupo «Colombia al Máximo»

También te invitamos a inspirarte a viajar en nuestro Blog Fuera de la Pecera

Nuestras Historias

Queremos motivarte a salir de tu pecera y viajar por el mundo, para eso, nada es mejor que los relatos de las experiencias de otros viajeros ¡[email protected] a nuestro Blog!

Comentarios recientes