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Viajar y aprender a soltar

Aprender a soltar es algo que se nos hace difícil a la mayoría de las personas, parece que estuviera por fuera de nuestros genes. Nos apegamos a las cosas materiales, a los vínculos con otras personas, a los pensamientos, a las expectativas, y podría seguir…

Muchas veces estos apegos surgen del miedo que nos genera la sensación de desprendernos de algo; el regalo que me hizo tal persona, los documentos con aquel proyecto que inicié y que no salió, un/a ex novio/a, recuerdos de otras etapas de la vida, etc, etc.

Sin embargo, hay que tener presente que tarde o temprano la vida nos pone en la tesitura de tener que abrir la mano y soltar. Y solo en esas situaciones, un poco más tensas si se quiere, nos damos cuenta la capacidad que tenemos de hacerlo.

Aprender a soltar, a generar espacios para “dar cuerda” a las cosas es imprescindible para desarrollarnos y por lo tanto para crecer como personas.

Y al final uno cae en la cuenta que se trata de algo que podemos entrenar.

Ahora te dejo algunos consejos que la vida me ha enseñado para aprender a soltar:

Aceptar:

Suena más sencillo de lo que parece, pero muchas veces las cosas se dan de una manera y no podemos hacer nada para cambiarlas.

Aceptar no se trata de ser ingenuo con lo que sí se puede cambiar, se trata de ser honesto con la realidad cuando algo no tiene vuelta atrás.

Entender la incomodidad que supone aprender a soltar:

Es muy probable que soltar incomode en un principio, que duela, que nos deje llenos de incertidumbre. A veces puede ser tan fuerte que hasta sentimos que perdemos parte de lo que somos, toca entonces confiar, en uno mismo y en que todo irá bien.

Hay que ser resistentes a desaferrarnos de algo a lo que estamos acostumbrados. Saber que al final esta será la semilla de algo nuevo, y hasta de una nueva forma de ver la vida, puede ser de gran ayuda.

Detener pensamientos negativos:

Es importante que cada vez que te ataquen esas voces dentro de tu mente que te dicen que no, sepas cortarlas de raíz, pensando en algo que las contrarreste. 7

Necesitas estar muy atento y generar tus propias técnicas para ganarles. Si es necesario decirte en voz alta ¡no es así, esto es lo que yo decido! Entonces hazlo.

Más conciencia en lo que sientes:

¡Atrévete a seguir tu intuición! Cuantas veces la solución está delante nuestro y no la vemos, o no queremos verla. La consciencia y el respeto hacia uno mismo debería ser lo primero.
Siempre me repito esto: ¡No puedes hacer nada por nada ni nadie sin estar bien contigo primero!

Anímate a viajar:

Está es quizás la mejor forma de aprender a soltar aquello que no nos aporta para nada en la vida, fue la forma con la que más aprendí yo personalmente.
El viaje pone a prueba la capacidad de soltar de cualquier persona, soltar lo que se tiene, y hasta lo que uno es.

Soltamos nuestro lugar y nuestras comodidades cotidianas el día que partimos, luego toca soltar a esas personas increíbles que nos cruzamos en el camino, y por más que con algunos quisieras compartir varios días más, siempre está el “quedaremos en contacto” o “estás invitado a mi país cuando tú quieras” pero cada uno sigue su camino.

Soltamos también cualquier pertenencia que dejemos olvidada sin darnos cuenta, soltamos algunas formas de ser, al ver y aprender de cómo son otros, soltamos el lugar donde pasamos la noche anterior para dar espacio a un nuevo lugar, soltamos los gustos por las comidas, y mucho más.

Soltamos prejuicios al entender una cultura en contacto directo con las personas locales.

¿lo ves? El viaje es un gran aliado para aprender a soltar. Al ser un escenario en constante movimiento y con cambios inesperados, uno suelta porque muchas veces no tiene otra opción, y así uno aprende y cruza sus límites.

Y no se trata de un soltar irresponsable ni mucho menos, es un soltar auto edificante. Lo que soltamos mientras vamos de viaje por ahí, lo hacemos porque nos acerca más a quienes somos, a la idea de dejar fluir la vida en forma natural y simplificarse a lo más esencial.

Al final resulta que nuestra vida es como una mochila de viaje, muchas veces cargamos con cosas que nos hacen ir más despacio y más pesados, cuando podríamos rever el equipaje para ser más ligeros y felices.
Yo aún sigo aprendiendo a soltar…tú qué dices, te pasa lo mismo?

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