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Volver de un viaje ¿cómo sigue la vida después de viajar?

Todo viajero sabe que viajar también significa regresar. ¿Qué cosas suceden al volver de un viaje?

Parece sencillo pensar en esto, porque a cualquiera se le ocurriría: “siempre se vuelve feliz de un viaje” y en parte es cierto, porque todo viaje implica nuevas experiencias y desafíos constantes.

Pero, ¿cómo se vuelve a casa, cómo se retoma la vida diaria luego de varios días durante los cuales se descubrieron cosas nuevas, aromas, personas y sensaciones? Todo esto es genial mientras está sucediendo y por momentos es inevitable pensar que pronto debemos volver a la rutina, con todo lo que ella implica.

Existe algo llamado depresión post viaje (a todos nos afecta en cierta medida) y aquí te damos 6  consejos para superarla y transitar estos primeros meses luego del regreso a casa:

1) Sigue en contacto con las personas que conociste

Compartir fotos, anécdotas, vivencias y recordar todo lo que han pasado juntos, hará que puedas seguir reviviendo cada momento y aliviar un poco el vacío post viaje.

Porque seamos honestos, luego de compartir unos cuántos días intensos en grupo, hay personas que se hacen extrañar! Además, seguro habrá cosas que únicamente podrás conversar y recordar con quienes las vivieron contigo y que las mismas tengan sentido

2) Dale tiempo al tiempo

Cuando estamos de viaje, los problemas y preocupaciones cotidianos parecen estar muy lejanos. Es como si pudiésemos desconectarnos y tomar distancia de ellos.

Incluso durante el viaje, nuestra cabeza está más enfocada en vivir el momento.
Al volver, la rutina nos espera con los brazos abiertos y ahí se produce el primero de los choques con “la realidad”.
De hecho puede llegar a pasar en los primeros días de despertarse en medio de la noche sin saber bien en que lugar se está durmiendo 🙂
Lo ideal es tratar de no meternos de lleno en la rutina sino, si es posible, irse incorporando de a poco.

Con las semanas pueden aparecer ganas de volver a irse o de lanzarse a proyectos nuevos precipitadamente.
Las nuevas ideas están genial, aunque consideramos que lanzarse a por cosas nuevas sin aún haber bajado unos meses el viaje no es lo ideal.
Es clave dar tiempo al tiempo para poder aterrizar (un mes como mínimo).

Y lo más importante, expresar lo que nos vaya pasando a medida que pasa el tiempo. Ver las diferentes perspectivas que aparecen. Para eso también está bueno retomar el grupo de viaje: contar e intercambiar sentimientos, ideas, puntos de vista, etc. Incluso si prefieres puedes hacerlo en un cuaderno, escribirlo.
Ahora que pasó un tiempito más…¿Qué me dejó el viaje para adentro además de los sitios, personas, experiencias y culturas nuevas que conocí?

3) Aprovecha para incorporar nuevas actividades a tu vida al volver de un viaje

Cuando viajamos, el cuerpo y la mente se acostumbran a los estímulos constantes de nuevas costumbres, culturas, idiomas y personas.

Regresar a la rutina, al principio puede sentirse que tenemos toda la energía renovada y recargada. Pero al tiempo otra vez puede sentirse algo aplastante. ¡Aprovecha este momento de post viaje con más apertura y motivación de hacer cosas diferentes! Por ejemplo, salir a caminar más si no lo hacías (después de haberte caminado todo en el viaje), recorrer otros rincones de tu ciudad que no conoces, reunirte con gente nueva, inscribirte en alguna actividad que te inspire como por ejemplo bailar.

Capitalizar lo aprendido en un viaje, nos permite tomar contacto con las experiencias vividas y realizar cambios en nosotros. ¿Nunca les pasó volver de un viaje con ganas de hacer cosas nuevas?

Salir de «la pecera» siempre nos ayuda a crecer.

4) Permítete reflexionar sobre lo que el viaje ha significado para ti

El viaje no termina cuando nos bajamos del avión ni a los 2 meses que volvimos.
Es probable que en cierta medida, un viaje marque un antes y un después en tu vida, aunque no puedas verlo con tanta claridad.

Porque seguramente has conocido aspectos de tu personalidad que no solías poner en juego, te has desafiado, te has abierto a conocer nuevas personas, probar comidas, etc.

Date un momento para conectar con estas emociones y lo que ellas generan en ti, las puedes escribir o conversar con alguien también. Todo esto ayuda a conectarse y asimilar lo vivido.

Sería muy interesante si aún no lo has realizado, que te animes a ponerlo por escrito:
> Puntos fuertes del viaje: éxitos personales durante la ruta, descubrimientos, encuentros.
> Puntos débiles: Momentos en los que no me sentí bien o no me sentí cómodx, ¿por qué me sentí así? ¿qué me está reflejando esto?, crisis, situaciones que me llamaron la atención como reaccioné
> Aprendizajes: Toma de conciencia, aptitudes nuevas, intereses nuevos, percepciones del equipaje y ropa que llevé conmigo y como podría mejorar para mi próximo viaje.
> Perspectivas: En base a lo anterior ¿Cómo quiero desarrollarlos más? Ej: Si me gustó bailar bachata o salsa colombiana puedo aprender clases, o incluso publicar un blog del viaje o editar las fotos para exponer.
> Objetivos nuevos: ¿Qué me propongo gracias a la energía de este viaje para los siguientes 3 meses? ¿Qué aspectos mios descubrí en éste viaje en los que quiero trabajar?
¿Y para el próximo año? ¿Quiero ir por otro viaje? ¿A que continente y aproximadamente cuándo?

5) No dejes dormir al viajerx que hay en ti al volver de un viaje

Si un viaje te dejó con “hambre de mundo”, significa que el virus viajero ya ha hecho efecto.

Viajar es una forma de vida, de ver el mundo y entender que siempre hay algo nuevo por descubrir, que está allí afuera pero también dentro de nosotros mismos.

El “hambre de mundo”, es también de conocimiento, de movimiento constante, de intentar ir más allá de nuestros límites y eso podemos hacerlo día a día con pequeñas cosas.

6) Comienza a pensar en tu siguiente aventura

De a poco y luego de interiorizar todo lo vivido recientemente, comienza a pensar en tu próxima aventura y trabajar para que la misma se concrete.

Puedes pensarlo como un plan a largo plazo para no dejarte llevar simplemente por el vértigo del regreso.

Da las gracias por haber tenido la oportunidad viajar y siéntete afortunadx por eso. Piensa en todo lo que este viaje (y otros) te han dejado y céntrate en recordarlo.

Sea cual sea el viaje e independientemente del destino y la duración del mismo, algo internamente se mueve y eso hace que todo valga la pena.

Es importante darse tiempo para vivir la transición lentamente, poder tener perspectiva de todo lo vivido y de lo que seguro se absorbió por dentro y que tal vez hoy ni nos demos cuenta.

Por algo dicen que el que vuelve de un viaje no es el mismo que el que se fue…y que «no viajamos para cambiar de lugar, sino de ideas».

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